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  • Saber...


    Que se puede estar muerto en vida
    Que se siente con el cuerpo y la mente,
    Que con los oídos se escucha,
    Que cuesta ser sensible y no herirse,
    Que herirse no es desangrarse,
    Que para no ser heridos levantamos muros,
    Que quien siembra muros no recoge nada,
    Que casi todos somos albañiles de muros,
    Que seria mejor construir puentes,
    Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve
    Que volver no implica retroceder,
    Que retroceder también puede ser avanzar,
    Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol,
    ¿Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida?

    Mario Benedetti

  • Ahogo...

    Esta noche me ahogo. Me ahogo entre cuatro paredes, que ni siquiera son mis paredes. Me ahogo afuera, entre el suelo y el cielo, y me ahogo en mi imaginación, donde me siento pequeña. De repente todo se ha convertido en asfixiante. No me siento bien en ningún sitio. Si estoy aquí, quiero estar allí. Si estoy allí, quiero estar aquí. Y si estoy a medio camino, quiero llegar a algún sitio. Me siento como el patito feo que no acaba de saber a donde tiene que dirigirse, ni cual es realmente su sitio.
    Esta noche me da miedo quedarme dormida. Tengo miedo de que los sueños me traicionen, y me lleven a ese mundo del que precisamente quiero escapar.
    A ese mundo donde ella finge que todo está bien para que yo no me preocupe, a pesar de que sabe que me doy cuenta. Por su tono de voz, por su primer saludo, por lo que cuenta y por lo que calla, y incluso por la forma de expresarse. Tratando de no hacer daño a los que queremos, muchas veces lo hacemos peor. No se trata a mi modo de ver de protección, sino de falta de confianza. Yo también tengo miedo, lo sabes, y me lo ocultas, y al contrario de lo que pretendes, me haces más daño.
    A ese mundo donde todo el mundo está lejos, donde apenas queda nadie ya, y donde parece que casi todos han encontrado su sitio y su gente.
    A ese mundo donde él, una de las mejores personas que tengo la suerte de tener a mi lado, me hace sentirme pequeña. En lugar de sentirme feliz por lo que me da, eso que tanto tiempo llevaba buscando, todos los días me pregunto qué hace con alguien como yo. Una persona con su vida más que encaminada, su dinero invertido, planes de comprar una casa, invertir en otras cosas y con las ideas muy claras. Y yo, ¿Quién soy yo? Alguien que no sabe lo que quiere, que no conoce el camino que quiere seguir, que no sabe lo que siente, que no tiene absolutamente nada propio, que vive de sus padres, que no encuentra su sitio, y que, sobre todo, no aprecia lo que tiene. Me siento pequeña, insignificante e insegura, a pesar de que a su lado intento demostrar todo lo contrario, por miedo a que lo que le enamoró de mi sea algo que realmente no existe y se de cuenta. Le quiero, le quiero con locura, tal vez con una locura propia de ser tratada con medicación psiquiátrica, y eso me asusta. No me gustan los sentimientos grandes, me dan miedo, pero no soy capaz de hacerlos parar de crecer. Aunque deje de regarlos ellos buscan el agua por ahí, y siguen a su aire, sin hacerme ni caso. Ojala ellos tengan razón esta vez y merezca la pena que crezcan, igual que las flores se ponen cada vez más bonitas cuando les damos de beber.
    A ese mundo donde alguien quiere que le odie, que pase del blanco al negro de un día para otro, que me convierta en alguien diferente de quien soy. No me siento capaz de hacerlo, no quiero hacerlo. No puedo odiar a alguien que creo que realmente vale la pena. Cambio lo que siento, es cierto, pero es difícil. Y yo me pregunto ¿qué siento? Y yo misma me respondo. No lo sé. Sé lo que no siento, pero no conozco la respuesta a esa pregunta. No siento odio, ni asco, ni amor, ni indiferencia, ni alegría, ni tristeza, ni dolor, ni… ni… ni… Y entonces, ¿qué siento? No lo sé, simplemente por que no sé que es lo que debo sentir, solo conozco lo que no debo, y tal vez por eso no encuentro el camino, porque tampoco tú me ayudas a encontrarlo.
    A ese mundo donde todavía le echo de menos. No entiendo por qué, no sé como aún pienso en él, y como a veces me despierto pensando que todo ha sido un sueño. Debo romper con todo eso, pero me cuesta cerrar puertas, incluso aunque no quiera que se abran nunca más.
    A ese mundo donde tengo miedo, mucho miedo de que las cosas vayan a peor, y acabar perdiendo a alguien que lleva toda la vida conmigo. Me da miedo pensar en un después donde todo sea diferente, donde tener que acostumbrarme a otra cosa. No me quiero dormir, como si eso pudiese evitar las malas noticias. Siento que, si estoy despierta, de alguna forma lo tengo todo bajo control.
    A ese mundo donde no sé si te quiero o si te odio, o si simplemente, me basta con no ser como tú. Demasiado daño, demasiados desprecios, demasiadas palabras dolorosas. A menudo vuelvo a oír en mi cabeza ese “tú no eres nadie” de hace ya varios años. Una sola discusión en toda una vida. Una sola frase. Demasiado daño. Días y días de lágrimas por aquello, incluso ahora. Probablemente ese momento, ese minuto, haya sido lo que más me ha dolido en 22 años. No te odio, lo sé, no puedo, quiero ni debo hacerlo. Debo tragar con todo y hacer como si fuera fuerte, siempre debo ser fuerte. Curiosamente eres la persona que más daño me ha hecho con una simple frase, pero también la que mejor me ha hecho sentir con otra, aunque también haya llorado con ella a pesar de ser positiva. “Nunca doy nada a nadie sin pedir nada a cambio, y tampoco si no se lo merece, ni siquiera a ti. Lo que pasa contigo es que siempre me has demostrado que te lo mereces todo”. Años de diferencia entre ambas, misma situación de fondo. Y yo sigo aquí, pensando, o tal vez ya no, en qué puedo hacer yo para cambiar todo esto. Sinceramente, hace años que he perdido la esperanza.
    No quiero dormir, no puedo dormir, tengo miedo de dormir. Siento dolor, tristeza, pena, y miedo, mucho miedo. Quiero encontrar mi camino, lo necesito.
    Intentaré dormir. Daré miedo al miedo esta noche, a ver si se escapa un rato y me deja descansar en un mundo transparente, con mariposas chiquitinas, gotas de lluvia, y besitos de colores.

  • Necesito tiempo

    Actualmente no existo. Físicamente permanezco, mentalmente estoy muy lejos. Volveré pronto, o eso espero....

  • Lo dice una marioneta de trapo

    Si por un instante alguien se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva pensaría todo lo que digo.
    Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
    Dormiría poco y soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.
    Si se me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
    Ay, si yo tuviera un corazón...
    Escribiría mi odio sobre el hielo y esperaría a que saliera el sol.
    Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna.
    Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas y el encarnado beso de sus pétalos.
    Ay, si yo tuviera un trozo de vida.
    No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
    Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita y viviría enamorado del amor.
    A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.
    A un niño le daría alas, pero dejaría que él solo aprendiese a volar.
    A los viejos, a mis viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
    Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres.
    He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
    He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.
    He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.
    Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo.

  • ¿Sabes cómo llamarle...?

    A eso de caer y volver a levantarte.
    De fracasar y volver a comenzar.
    De seguir un camino y tener que torcerlo.
    De encontrar el dolor y tener que afrontarlo.
    A eso, no le llames adversidad,
    llámale sabiduría.

    A eso de sentirte impotente.
    De fijarte una meta y tener que seguir otra.
    De huir de una prueba y tener que encararla.
    De planear un vuelo y tener que recortarlo.
    De aspirar y no poder, de querer y no saber,
    De avanzar y no llegar.
    A eso, no le llames castigo,
    llámale enseñanza.

    A eso, de pasar días juntos radiantes.
    Días felices y días tristes.
    Días de soledad y días de compañía.
    A eso, no le llames rutina,
    llámale experiencia.

    A eso, de que tus ojos miren
    y tus oídos oigan.
    Y tu cerebro funcione y tus manos trabajen.
    Y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta.
    Y tu corazón ame.
    A eso, no le llames poder humano,
    llámale milagro...

  • Queda prohibido

    Queda prohibido llorar sin aprender,
    levantarte un día sin saber que hacer,
    tener miedo a tus recuerdos.

    Queda prohibido no sonreír a los problemas,
    no luchar por lo que quieres,
    abandonarlo todo por miedo,
    no convertir en realidad tus sueños.

    Queda prohibido no demostrar tu amor,
    hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

    Queda prohibido dejar a tus amigos,
    no intentar comprender lo que vivieron juntos,
    llamarles solo cuando los necesitas.

    Queda prohibido no ser tú ante la gente,
    fingir ante las personas que no te importan,
    hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
    olvidar a toda la gente que te quiere.

    Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
    no creer en Dios y hacer tu destino,
    tener miedo a la vida y a sus compromisos,
    no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.

    Queda prohibido echar a alguien de menos sin
    alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
    todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
    olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

    Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
    pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
    no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

    Queda prohibido no crear tu historia,
    no tener un momento para la gente que te necesita,
    no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

    Queda prohibido no buscar tu felicidad,
    no vivir tu vida con una actitud positiva,
    no pensar en que podemos ser mejores,
    no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

    Pablo Neruda

  • Búscame

    Jugando al escondite, me he transformado en sentimiento, sin forma ni tamaño, solo energía oculta a los ojos, solo visible para el corazón… en este juego todo el mundo es participe así que cuando salgáis a la calle no dudéis en buscarme, y si me encontráis no dudéis en saludarme…
    Buscarme, buscarme, buscarme hasta por fin encontrarme…

    En la lagrima de alguien que ha conseguido un sueño…
    En el sudor de un esfuerzo para alcanzar una meta…
    En la inocencia de un niño cuando pregunta algo…
    En el hola y adiós se los que se saludan deprisa…
    En la conversación de los que no tienen prisa…
    En el perdón del que perdona al que se equivoca por primera vez…
    En la luz del rayo de sol que se cuela entre las nubes…
    En el rubor de mejillas de alguien que recibe un halago…
    En la risa sin ningún motivo que surge en el momento oportuno…
    En el movimiento del corazón que no descansa ni un momento…
    En la voz de alguien que tararea una canción…
    En la ráfaga de viento que mueve una hoja de papel…
    En el abrazo de dos amigos que hace tiempo que no se ven…
    En la sonrisa de un desconocido que regala gratitud…
    En el bastón de un anciano que camina lento pero seguro…
    En la alegría del que da sin pedir nada a cambio…
    En el sonido de las gotas que chocan en tu ventana cuando llueve…
    En la caricia del dueño que quiere con locura a su perro
    En el lametazo del mismo perro que hace lo propio con su dueño…
    En la atención del que presta sus oídos al que necesita ser escuchado…
    En el vuelo del pájaro que surca los cielos en libertad...
    En la palabra de alguien que sugiere al que necesita ser aconsejado…
    En el amor que se corresponde en una pareja de enamorados…

    En tantos sitios puedo estar, pero búscame, búscame sin cesar porque seguro que estoy en más sitios en los que ahora no puedo reparar…
    Ya que si me buscas me encuentras, porque siempre estaré al lado del que busca, aunque en ese momento no me veas...

  • Después de un tiempo...

    Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...

    Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas, y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.

    Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.

    Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende... y con cada día uno aprende.

    Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

    Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

    Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla.
    Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas.

    Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

    Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes.

    Con el tiempo comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

    Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día llorarás por aquellos que dejaste ir.

    Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

    Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

    Con el tiempo aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

    Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.

    Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

    Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

    Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido.

    Pero desafortunadamente, solo con el tiempo...

    J. L. Borges

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